miércoles, 4 de marzo de 2015

Bocadillos de cerdo deshilachado con salsa de whisky y caramelo


La verdad es que esta receta es producto de un pequeño desastre y viendo el resultado sólo tengo que decir bendito desastre!! Quería repetir las deliciosas costillas que preparé con salsa de whisky y caramelo pero por querer ir más rápido las hice en la olla express y se deshicieron (la carne se separó del hueso, todo un desastre)


Ya tenía la salsa preparada para macerar las costillas así que me dispuse a preparar unos suculentos bocadillos para la cena y he de decir que los pienso preparar en más de una ocasión. Para hacerlos vamos a necesitar


Podemos comprar los panecillos de hamburguesa o hacerlos caseros. Como veréis, los míos son caseros y la receta la tenéis aquí. Para conseguir esta carne deshilachada de cerdo ponemos las costillas, la cebolla, la sal, el azúcar moreno, el vinagre y el agua en la olla exprés y lo dejamos cocinar una media hora (desde que comience a soltar vapor por el pitorro)


Mientras tanto prepararmos la salsa y para ello ponemos el whisky, el dulce de leche, la sal, el azúcar moreno y la salsa worcester en un cazo y la llevamos a ebullición. La dejamos reducir hasta que comience a espesar y retiramos del fuego.


Una vez podamos abrir la tapa de la olla sacamos la costilla y la dejamos atemperar para poder deshilacharla con los dedos, veréis que la carne prácticamente se deshace. Ponemos la carne en una sartén y la cocinamos con un par de cucharadas de la salsa. 


Cortamos los panecillos, ponemos una buena cantidad de carne en cada uno, le añadimos una cucharada de salsa y lo cubrimos con un puñado de queso rallado para fundir. Lo llevamos al horno con la función de gratinado y esperamos hasta que el queso se funda. Lo servimos inmediatamente.

lunes, 2 de marzo de 2015

Galletas fudge de chocolate y yogur griego


Ya sabéis que me apasiona el chocolate así que no es de extrañar que en cuanto tuviera ocasión iba a preparar estas blanditas galletas con un potente sabor a chocolate. Y la ocasión llegó con la visita de mi amiga Sara, que vino a visitarnos desde Madrid. Para hacerlas vamos a necesitar:


Con ayuda de un batidora mezclamos el huevo con el azúcar las tamizado hasta que quede suave. El un bol aparte mezclamos la harina, la levadura y el cacao en polvo.


Añadimos un tercio de la mezcla de los ingredientes secos tamizados al huevo batido con el azúcar y mezclamos hasta que se integre. Agregamos un yogur griego y seguimos batiendo hasta incorporarlo completamente.


Incorporamos otro tercio de la mezcla de ingredientes secos tamizados y cuando esté integrado añadimos otro yogur griego y volvemos a repetir la operación una tercera vez.


Agregamos a nuestra masa una cucharadita de extracto de vainilla y una pizca de sal. Terminamos de preparar nuestra masa de galletas incorporando la mitad de las chips de chocolate. Removemos bien. La mezcla queda bastante líquida pero no os preocupéis que es así.


Forramos una bandeja de horno con papel para hornear y con ayuda de una cuchara grande formamos seis galletas (dejamos bastante espacio entre ellas ya que crecen en el horno) Como la masa es líquida simplemente añadimos seis cucharadas de masa en la bandeja. 


Espolvoreamos cada galleta con chips de chocolate y las metemos en el horno precalentado a 180º durante diez minutos. Las sacamos del horno, espolvoreamos las galletas con una pizca de sal maldon y dejamos que se atemperen en la bandeja de horno un par de minutos antes de pasarlas a una rejilla para que se enfríen completamente.


Repetimos la misma operación con la masa que nos ha sobrado. Yo, como hice las galletas grandes (añadí una cucharada y media de masa para hacer cada una) sólo tuve que repetir la operación otra vez ya que hice doce hermosas galletas.


Quedan con una textura distinta a las galletas tradicionales, bastante más blandas. Están entre medias de una galleta y un bizcocho. Su intenso aroma a chocolate las hace irresistibles y ese toque de sal que intensifica su sabor es la bomba así que os animo a que la probéis.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Garbanzos con gambas y un toque de guindilla


En invierno somos muy de platos de cuchara. Desde que bajan un poco las temperaturas me encanta preparar unas deliciosas lentejas compuestas o una rica gargantada canaria pero en cuanto vi esta receta en el blog de Cocinándotelo, supe que nos iba a encantar. He tuneado un poco la receta ya que Lore los prepara con langostinos y yo en cambio los he hecho con gambas y el toque picante picante que le da la guindilla. Aquí van los ingredientes que vamos a necesitar.


Comenzamos haciendo un caldo con 300ml de agua, las cáscaras y las cabezas de las gambas (machacamos bien para extraer todo el sabor. Mientras hacemos la fritura y para ello trituramos la cebolla y el pimiento y lo ponemos en una sartén con un chorlito de aceite y la hoja de laurel. Cuando esté pechado añadimos el tomate sin la piel ni las semillas y cortado muy pequeño para que se deshaga. Pasados unos minutos añadimos un chorrito de vino blanco y dejamos que el alcohol se evapore.


Mientras se reduce la fritura, lavamos los garbanzos (yo uso de los de bote que ya vienen cocidos) y se los añadimos a la fritura. Colamos el caldo de las gambas y se lo añadimos a los garbanzos con un poco de sal. Dejamos cocer a fuego vivo un par de minutos.


En una sartén pequeña ponemos a dorar los ajos cortados bien pequeños con un par de rodajitas de guindilla y las gambas. Salteamos hasta que se cocinen las gambas, añadimos una cucharadita de pimentón, rehogamos bien para que no se nos queme y las incorporamos al guiso.


Le damos un último hervor y listo. Servimos y espolvoreamos con un poquito de perejil picado y lo llevamos a la mesa con una buena barra de pan porque este plato es de los de toma pan y moja. Espero que lo probéis y que os guste tanto como a nosotros.


lunes, 23 de febrero de 2015

Pecan pie


Esta típica receta americana la tenía en pendientes desde hace mucho tiempo y la verdad es que nos ha encantado. Para prepararla vamos a necesitar:


Lo primero que haremos es la masa y para ello mezclamos la harina, el azúcar y la mantequilla  fría cortada en cubos. Mezclamos con la mano hasta formar una pasta harinosa. Es el momento de añadir el agua helada. Mezclamos hasta que se integren todos los ingredientes. Hacemos una bola, la envolvemos con film transparente y lo dejamos en la nevera a menos una hora.


Una vez transcurrido el tiempo enharinamos la superficie de trabajo y estiramos la masa lo suficiente para cubrir nuestro molde engrasado. Metemos el molde con la masa durante diez minutos en el congelador. La cubrimos con papel de hornear y ponemos garbanzos para añadir peso y evitar que la masa crezca mientras se hornea a 175º durante unos quince minutos.


Mientras se está horneando la masa vamos preparando el relleno y para ello mezclamos el azúcar con el sirope de maíz (light corn syrup), la vainilla, la sal y la canela. Mezclamos bien y vamos añadiendo los huevos de uno en uno.


Derretimos la mantequilla en una cacerola a fuego medio durante unos cuatro o cinco minutos hasta que se vuelva marrón. Añadimos la mantequilla derretida a la mezcla del azúcar y los huevos y batimos hasta que se integre. Incorporamos las nueces pelanas trituradas y removemos bien. Sacamos la masa del horno, quitamos el papel con los garbanzos y la cubrimos con el relleno que hemos preparado. 


Volvemos a meterla en el horno a 175º durante unos 50 o 60 minutos o hasta que el relleno cuaje completamente (si vemos que se nos está quemando la parte superior podemos cubrirla con papel aluminio. Sacamos del horno y lo dejamos enfriar completamente (al menos tres horas) antes de cortarla. Si le añadimos un poco de helado a la hora de servir se hace completamente irresistible.


miércoles, 18 de febrero de 2015

Albóndigas teriyaki


La comida asiática me encanta y el contraste de dulce y salado más por lo que en cuanto vi estas deliciosas albóndigas en Damn delicious supe que me iban a encantar. Unas jugosas albóndigas con un toque picante acompañado de una salsa dulce, toda una delicia. para prepararlas vamos a necesitar


Comenzamos preparando las albóndigas y para ello ponemos las rebanadas de pan de molde troceadas en un bol pequeño con un poquito de leche. En un bol grande ponemos los dos tipos de carne junto con las yemas de huevo, la cebolla troceada muy pequeñita, los ajos prensados y el jengibre rallado. 


Mezclamos bien e incorporamos el pan de molde bien escurrido y el chorrito de salsa de soja junto con la pimienta recién molida. Formamos las albóndigas con ayuda de una cuchara pequeña y las vamos colocando en una bandeja de horno cubierta de papel de horno. Una vez estén todas formadas las llevamos al horno precalentado a 200 grados durante unos 20 minutos (todo depende del tamaño de las albóndigas, yo las hago pequeñas para que no se sequen)


Mientras se hacen las albóndigas al horno preparamos la salsa y para ello mezclamos la maicena con un chorlito de agua y reservamos. Ponemos una sartén a fuego medio con la salsa de soja, el azúcar, la miel, el jengibre y el ajo y le añadimos 250 mililitros de agua. Cuando esté bien caliente añadimos la maicena diluida y lo llevamos a ebullición para que la salsa espese (lo suficiente para que cubra la parte trasera de una cuchara)


Una vez horneadas las albóndigas las pasamos a la sartén con la salsa, decoramos con un poco de sésamo y servimos acompañadas de un poco de arroz blanco. Lo más pesado es hacer las albóndigas pero merece la pena así que os recomiendo que os pongáis a ello cuanto antes.


lunes, 16 de febrero de 2015

Tortitas de carnaval


Como suele pasar con los platos típicos en casa de cada uno se prepara de un modo diferente. Mañana se celebra el martes de carnaval así que os traigo un postre muy típico de mi tierra para estas fechas, algo que me trae muy buenos recuerdos de mi infancia y es que solía meterme con mi madre en la cocina para hacer estas delicias. Como ya he dicho, recetas de tortillas (o tortitas) de carnaval podemos encontrar muchas, incluso con calabaza (éstas también las hacía mi madre) pero aquí os voy a dejar los ingredientes para hacer mis favoritas.


Esta receta la solíamos preparar con el pan que nos sobraba. En casa, con cuatro niñas no solía sobrar mucho pan pero mi madre iba guardando los trozos que sobraban a diario y los fines de semana nos hacía estas tortillas.  Comenzamos troceando el pan duro y poniéndolo a remojo con la leche en un bol grande hasta que se ablande (una media hora mas o menos)


Añadimos los dos huevos, el azúcar y un chorizo de anís al bol y trituramos con ayuda de una batidora. Añadimos la mitad de la harina tamizada y volvemos a batir hasta que se integre totalmente antes de añadir la harina restante y volver a batir. Nos tiene que quedar una masa más bien espesa (más o menos como la de las tortillas) así que si vemos que aún está líquida añadimos un poco más de harina.


Una vez conseguido el espesor que necesitamos, dejamos la batidora a un lado y añadimos la matalauva y removemos con una cuchara. Ponemos una sartén con un poco de aceite de oliva para freír nuestras tortillas de carnaval. Una vez que el aceite esté bien caliente añadimos pequeñas cantidades para formar nuestras tortillas. 


Cuando veamos que los bordes se empiezan a tostar les damos la vuelta y freímos por el otro lado. Una vez estén bien doradas las sacamos a un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite y continuamos friendo las tortillas. Con esta cantidad me salieron como unas treinta pero si no queréis hacer tantas podemos dividir las cantidades a la mitad.


Hay a quien le gusta comérselas aún calientes pero la verdad es que yo prefiero comerlas frías (aunque siempre pruebo una recién hecha, por comprobar que la masa es correcta, jajajaja) En casa solemos comernos estas tortillas con miel pero en casa de mi cuñado se que las comen con golden syrup. 


Sea como sea, ya estén frías o calientes, con miel o con sirope, están de vicio así que si os sobra algo de pan os recomiendo que probéis esta receta porque seguro que os encantará.


lunes, 9 de febrero de 2015

Sticky toffee pudding y nuestra escapada a Londres


Este típico postre inglés me sirve como presentación de nuestro primer viaje del 2015. A finales de enero pudimos hacer una nueva escapada a Londres, casi cuatro días completos!! Era mi tercera visita a la capital inglesa y parece que a la tercera va la vencida porque por fin me he enamorado de esta ciudad. Salimos el viernes a las seis y media de la mañana en vuelo directo hasta Londres por lo que llegamos poco antes de las once de la mañana. En cuanto nos instalamos en el hotel salimos a visitar la zona de Covent Garden. Muy cerca se encuentra el primer descubrimiento de este viaje, la singular Nial´s Yard. Después de patearnos Covent Garden y sus alrededores con la Royal Opera House nos fuimos el British museum, ya que al ser viernes cerraban a las ocho y media de la noche así que había que aprovechar y más con el frío que hacía al caer la noche. Tras visitar nuestras salas favoritas del  museo nos fuimos caminando hasta la zona de Picadilly Circus pasando antes por el pintoresco centro comercial de Liberty. Terminamos la noche comiendo un perrito y una hamburguesa en el local de Jamie Oliver.


El sábado nos levantamos bien temprano para visitar la Torre de Londres, pero sin visitarla por dentro ya que este viaje preferimos más pasear por la ciudad que entrar en los monumentos que ya conocíamos. Atravesamos el Tower Bridge y contemplamos las modernas construcciones a ambos lados del Támesis entre las que se encuentra el Ayuntamiento de la ciudad y uno de los edificios más altos de Europa. Paramos en otro de los grandes descubrimientos de este viaje, el Borough Market, pero esto se merece una mención aparte así que ya os lo enseño más adelante. Tras reponer fuerzas comiendo algo en el mercadillo nos fuimos al comúnmente conocido como teatro de Shakespeare y desde allí subimos a la cafetería del Tate Modern para sacar unas preciosas fotos de la catedral de San Paul. Cruzamos el Milenium Bridge y paseamos por los alrededores de esta imponente catedral antes de irnos a coger de nuevo el metro.


Como he dicho, el Borough market se merece una mención aparte y es que este mercado me enamoró. Es uno de los mercados más grandes de Londres y se extiende bajo los arcos del ferrocarril y el London Bridge. En él se pueden encontrar productos llegados de todas partes del país y del continente y se prepara comidas de lo más apetitosas. Allí se puede comprar desde un faisán hasta una pequeña botella de aceite de oliva con trufas. Toda una experiencia que no te debes perder si viajas a Londres. Allí probamos varias cosas pero me quedo con una súper cookie de chispas de chocolate.


A medio día visitamos el famoso mercadillo de Notting Hill pero antes hice una breve parada en una tienda de artículos de cocina que se encuentra muy cerca, Kitchen ideas. Tras comprar un par de cosas nos encaminamos al abarrotado mercadillo y allí me llevé una gran decepción ya que iba con la intención de comprar algunos cubiertos y platos antiguos pero el precio que pedían era desorbitado así que mi gozo en un pozo. Paseamos un rato y paramos a comer una cupcake en Hummingbird bakery y he de decir que la red velvet está de vicio, eso sí, hay que hacer una cola importante pero merece la pena para darse el capricho. Javi se agobió con tanta gente así que nos marchamos y justo al lado de la parada de metro de Notting Hill está la tienda de Jamie Oliver en donde se puede comer o simplemente comprar algunos de sus productos o libros. Luego fuimos a la zona de Regent Park, donde está el Palacio de Kensington, sonde vivió Diana. En uno de los laterales del parque se encuentra el Albert Royal Hall y justo detrás el museo de historia natural (ese día no pudimos visitarlo porque las colas eran kilométricas!! pero volvimos el lunes) Nos acercamos a Buckingham Palace y paseamos por Hyde Park.


Por la noche visitamos el famosísimo Harrods y volví a perderme por su zona de comidas. Simplemente impresionante, podría pasarme todo el día allí.


El domingo comenzamos el día en Trafalgar Square,con la Galería Nacional y la columna de Nelson. A las diez y media se celebra el cambio de guardia montada en la Horse Guard Parade, cerca de la casa del primer ministro. Luego nos acercamos a la Abadía de Westminster y al Parlamento con su emblemático Big Ben. Cruzamos el puente para coger el metro justo detrás de la altísima London Eye. Cogimos el metro para ir a Camden a comer en su mítico mercadillo.


Camden Town es un lugar conocido por la vida alternativa de sus habitantes además de por celebrarse los domingos un mercadillo impresionante. Puedes comprar de todo, pero yo me centré en la basta oferta de comida que había. Era como viajar por el mundo culinariamente hablando, desde la tortilla española, a los tacos mejicanos o los típicos fideos chinos. Aprovechamos para probar varias cosas y el postre nos lo fuimos a comer a Primrose bakery.


Por la noche nos acercamos a Picadilly Circus en donde habíamos quedado con una amiga para tomar algo pero antes hicimos una breve parada en la preciosa estación de King´s Cross St Pancras. Como llegamos antes de tiempo nos acercamos a Chinatown y caminamos por su calle principal.


El lunes era nuestro último día en la capital británica así que nos dirigimos a la City con sus grandes bancos, la bolsa, el antiguo ayuntamiento, Guidhall y el precioso mercado victoriano de Leadenhall. Desde allí nos fuimos en metro a visitar el Museo de Historia Natural.


Queríamos ver Picadilly Circus de día así que después de las fotos pertinentes nos acercamos a Chinatown para comer. El resto de la tarde la dedicamos a callejear viendo las tiendas de Oxford Street y Regend Street.Para despedirnos de Londres volvimos a cruzar el puente para ver el Parlamento con su Big Ben iluminado. Y así terminamos nuestra escapada ya que al día siguiente salíamos de madrugada de nuestro hotel para coger el vuelo que nos traería directos a casa.


Y aquí llega la receta. ¿A que parece de chocolate? Pues no, no lleva nada de chocolate. Este es un pudín típicamente inglés hecho con dátiles y melaza que nos ha encantado. Para hacer estos bizcochitos vamos a necesitar:


Comenzamos hirviendo los dátiles con el agua. Una vez comience a hervir lo retiramos del fuego y lo trituramos. Reservamos mientras vamos preparando la masa.


Batimos la mantequilla con el azúcar ya la vainilla hasta conseguir una pasta cremosa. Vamos incorporando los huevos de uno en uno (no añadimos uno hasta que terminemos de batir el anterior) Batimos junto con la miel de caña.


Tamizamos la harina, la levadura y el bicarbonato y lo incorporamos a la masa de tres veces, batiendo hasta integrar todos los ingredientes antes de incorporar más harina. Finalmente mezclamos con los dátiles triturados.


Vertemos la masa en moldes para muffins previamente engrasados y los llevamos al horno precalentado a  175º para hornearlos entre dieciocho y veinte minutos o hasta que comprobemos con un palillo que están completamente hechos.


Mientras se hornean los bizcochos preparamos la salsa y para ello vertemos todos los ingredientes en un cazo y lo llevamos a ebullición durante un par de minutos, hasta que eses ella salsa. Sacamos los bizcochos del horno y servimos calientes acompañados de la salsa y un poco de helado.