jueves, 18 de febrero de 2016

Brunsviger y nuestra escapada a Copenhague.


Ya llevamos dos años regalándonos una escapada a principio de año. El año pasado nos fuimos a Londres y este año nos ha tocado una escapada con nieve. Desde hace meses le insistía a Javi que se me apetecía pasar mucho frío, a ser posible con nieve. Me encanta eso de sentarme en una cafetería a tomarme un chocolate caliente mientras veo la nieve caer. Al viaje se sumó mi hermana pequeña así que decidimos cogernos un apartamento y disfrutar a tope del frío. Estuvimos cuatro días completos y nos cundió ya que nos pateamos la ciudad de arriba a abajo e incluso nos dio tiempo de hacer una visita en las afueras pero eso se los cuento después de esta deliciosa receta de Dinamarca. El brunsgiver es un dulce típico para tomar con un buen café y además de ser fácil de preparar está muy buena. Para hacerlo vamos a necesitar:


Comenzamos preparando la masa y para ello calentamos un poco la leche (dejarla tibia, no caliente) y   añadirle la levadura. Remover bien para que se disuelva y la dejamos reposar un poco mientras preparamos el resto de los ingredientes.


Derretimos los 75 gramos de mantequilla sin sal y los batimos en el bol de la batidora junto con los huevos. Añadimos la leche con la levadura y finalmente incorporamos el azúcar, la harina y la sal y dejamos amasando (con el gancho de la amasadora) unos diez minutos hasta que consigamos una masa elástica. Si vemos que nos queda demasiado pegajosa podemos añadirle un pizca más de harina, pero muy poca.


Formamos una bola con la masa y la ponemos en un bol engrasado con un poco de aceite. Cubrimos con un paño limpio y lo dejamos reposar durante media hora o hasta que duplique su tamaño (yo lo meto en el horno apagado) Mientras tanto preparamos el glaseado para cubrir la masa así que ponemos la mantequilla restante y el azúcar moreno en un cazo y lo llevamos al fuego hasta que la mantequilla se derrita y el azúcar se deshaga. Dejamos reposar.


Una vez transcurrido el tiempo de levado pasamos nuestra masa a un molde grande rectangular cubierto con papel para hornear y extendemos la masa para que cubra el fondo del molde. Volvemos a cubrir con el paño limpio y lo dejamos reposar otra media hora para que vuelva a levar. Pasado el tiempo llenamos la masa de agujeros hechos con el dedo y repartimos el glaseado que habíamos preparado haciendo que todos los agujeros se llenen. Lo metemos en el horno precalentado a 200º durante media hora. 


Una vez lo sacamos del horno lo dejamos atemperar unos diez minutos antes de sacarlo del molde y cortarlo para darnos un buen homenaje. Podemos comerlo recién hecho o esperar hasta que se enfríe (siempre que seamos capaces de resistirnos)
Como os comentaba al principio, hemos estado disfrutando de cuatro días en Copenhague junto con mi hermana pequeña. El primer día llegamos por la tarde y como alquilamos un piso a través de airbnb dedicamos el resto del día a aclimatarnos (hacía muchísimo frío) y a conocer un poco el barrio. Nos hicimos una pequeña compra y yo disfruté muchísimo viendo todo lo que se puede comprar allí. El día siguiente nos amaneció despejado y con sol así que nos dedicamos a patearnos la ciudad. Copenhague es muy fácil de recorrer, puedes ir a pie a cualquiera de los puntos interesantes de la ciudad y eso es lo que hicimos. Cogimos un bus desde nuestro piso hasta el ayuntamiento y desde allí recorrimos la calle comercial, vimos el cambio de guardia en el palacio real y nos enamoramos del antiguo muelle, entre otras cosas.


El segundo día nos fuimos de excursión a las afueras de Copenhague para ir al castillo de Frederiksborg, una visita impresionante que nos llevó más de medio día para recorrer sus numerosas salas. De regreso en la ciudad continuamos visitando algunos lugares que el día anterior no habíamos podido visitar y terminamos el día comiendo unos perritos calientes en la calle que estaban buenísimos.


Nuestro último día lo disfrutamos al máximo visitando la zona independiente de Christiania, el jardín botánico y paseando por las calles comerciales de la ciudad. Volvimos a visitar algunos de los monumentos que ya habíamos visto y dejamos la ciudad con ganas de volver en otra época del año. No dudéis en hacer una escapada a Copenhague porque se merece eso y más.


8 comentarios:

  1. que rico tiene muy buena pinta me lo apunto

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  2. que rico tiene muy buena pinta me lo apunto

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  3. Pero qué receta más rica!! Y qué fotos! Qué ganas de ir!!!
    Me alegro de que hubieses tenido oportunidad de viajar a Copenhague! y que pudieses traer esta receta tan rica!
    La tengo que probar! No la conocía!
    Besos!

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  4. Yo me comería un trozo ahora mismo, qué rico se ve y sabrá a gloria.
    Un beso.

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  5. Envidida de viaje y de brunsviger, porque con la que está cayendo ahora mismo, también me tomaría un buen trozo con un café mientras veo llover.
    Besotes mi niña.

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  6. Qué viaje tan bonito, muy aprovechado para ver tanta cosa en tres días.
    No conocía este dulce que nos traes, pero la verdad es que dan ganas de coger un buen trozo y con un chocolate caliente ha de ser ahora mismo muy reconfortante.
    Besos.

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  7. Tenemos una cosa en común, nosotros también nos regalamos una escapada a principios de año ... ;-)
    Y este brunsviger ... también me gustaría tenerlo, ¡que pinta!

    B7ssss y buen finde

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  8. No tienes mal gusto DEBORAH... Ver caer la nieve detrás de la ventana degustando un pedazo de tu bizcocho y un chocolate calentito... Diossss que gozada!!!
    BONITAS FOTOS QUERIDA, GRACIAS POR COMPARTIR :)))
    Conxita

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Muchísimas gracias por vuestros comentarios, me hacen mucha ilusión.
Por falta de tiempo no participo en cadenas de premios pero muchas gracias por pensar en mí.